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Técnicas de oratoria: Cómo vencer un miedo más fuerte que el miedo a la muerte

El 75% de las personas sufre de miedo a hablar en público, y en FDV no somos la excepción. Por eso, en el marco de nuestro ciclo de charlas, y en un ambiente muy distendido, nuestro COO, Leandro “Pela” Larroulet, nos brindó una pequeña “inception” sobre oratoria.

Comenzó contándonos algo que no sabíamos:este “pánico escénico” se ubica por encima del miedo a volar, a las arañas, o incluso a la muerte. Suena exagerado, pero la mayor parte de los seres humanos lo vive de esta manera. Nos paralizamos con el vértigo que surge al tener que brindar una presentación, o simplemente participar en una reunión. Así que con ánimos de ayudar al resto del mundo, abrimos al público lo que nos llevamos de esta charla.

Técnicas para minimizar el miedo y la vergüenza

Para reducir el miedo a su mínima expresión, es necesario prestar atención a 2 etapas fundamentales en una presentación. Se trata de la preparación y el desarrollo. Veamos cada una de ellas:

1) La preparación

Es muy importante en esta etapa de práctica intentar no estar solos. Podemos pedir feedback a otras personas, realizar una performance de prueba frente al espejo, o incluso filmarnos y luego revisar el video. Las siguientes son algunas preguntas que sugerimos hacerse a uno mismo para que la preparación sea exitosa.

  • ¿Cuál es el objetivo de la reunión?
  • ¿Qué tono de voz y qué tipo de comunicación verbal y corporal puedo utilizar?
  • ¿Quiénes son los participantes o los espectadores?
  • ¿Qué preparación tienen? ¿Comprenden el tema?
  • ¿En qué situación está el público con respecto a mi mensaje?
    Desconocimiento del tema o mal informado (1er)
    Conocimiento del tema (2do)
    Informado sobre los puntos clave (3er)
    Cree y acepta mi punto de vista (4to)
    Preparado para actuar sobre la base de sus creencias (5to)

1. 1. La indumentaria

El outfit juega un papel fundamental en lo que queremos comunicar. El resultado no es el mismo según los colores y el atuendo que elijamos. Por eso, es importante prestar atención a las siguientes incógnitas:

  • ¿A dónde estoy yendo? ¿Para qué?
  • ¿Hay algún código de vestimenta?
  • ¿Qué tipo de impresión quiero dar?

Acorde a las respuestas anteriores podemos, por ejemplo, definir el color con el que nos vestiremos. Cada color tiene asociado un significado inconsciente, que listamos aquí debajo:

Negro: formalidad, sobriedad, autoridad (occidente).
Rojo: energía y fuerza física. Agresión y peligro.
Rosa: suavidad, feminidad.
Verde: calma, relax.
Amarillo: optimismo.
Azul: claridad, control mental.
Turquesa: sensibilidad, creatividad.
Marrón: estabilidad.
Gris: tiende a disparar sentimientos negativos (tiempo, evasión).

1.2. El contenido

El tiempo es un factor fundamental a la hora de organizar el contenido. La distribución ideal del mismo durante una presentación debería ser la siguiente:

  • Introducción, 10-15%. La utilizaremos para atraer la atención del público y prepararlos para lo que se viene luego. Algunas ideas de apertura pueden ser: declaración dramática, anécdota personal, citas famosas, analogía, “hace un instante, tal persona dijo…” , chistes, hacer una pregunta.
  • Desarrollo, 70-80%. Hay que tener en cuenta que nuestras ideas centrales deben ser 3, y estar bien enlazadas entre sí.
  • Final, 10-15%. Un cierre exitoso incluirá: resumir los puntos principales, llamar a la acción, promover el pedido, promesa o compromiso.

 

2) El desarrollo

El día va a llegar, pero si tenemos bien preparada la charla, ya habremos superado un gran obstáculo. Claro que igualmente nos encontraremos con sentimientos como el miedo, la vergüenza o la inhibición por la gran cantidad de miradas. Pero la buena noticia es que ese miedo solamente durará dos minutos en el comienzo de la charla y, en general, no resurgirá salvo que nos hagan preguntas sorpresivas. Así y todo, podemos contrarrestarlo con los siguientes consejos:

  • Utilizar técnicas de relajación
  • Tener una actitud positiva
  • Realizar una preparación y práctica previa
  • Llegar antes al lugar
  • Comprometernos a investigar las respuestas a las preguntas del público que no sabemos
  • Construir respuestas con ayuda del auditorio

Si aún con todos estos datos te sentís inseguro (a muchos de nosotros también nos pasa), Leandro nos contó sobre el método Monroe. Se trata de la Secuencia Motivadora Monroe, una metodología basada en conceptos de la psicología de la persuasión y de la psicología social.

¿Cómo es la secuencia de Monroe?

El método está conformado por 5 pasos:

1.Atención. Lograr obtener la atención del público, a través del uso de recursos como una historia personal, una estadística impactante, o un poco de humor.
2.Necesidad. Mostrar cuál es el problema o el objetivo utilizando datos que lo fundamenten, y en lo posible relacionarlo con la audiencia.
3.Satisfacción. Presentar la respuesta al problema, explicando cómo se puede satisfacer la necesidad a través de un plan de acción y respondiendo incógnitas sobre los caminos para el alcance de la solución.
4.Visualización. Apelar a emociones y deseos, intentar que la audiencia se forme una idea de cómo sería este mundo mejor donde la necesidad está satisfecha, y compararlo con el mundo actual.
5.Acción. Obtener el compromiso de la gente. Hacer un llamado a la participación que sea realizable, simple y a corto plazo (48 horas como máximo).

“La gente siempre recuerda mejor lo que oye al principio y lo que oye al final”, fue un dato clave que nos dio “El Pela” durante su charla Por eso les queremos comentar algo importante, como cierre de esta nota: Más allá de todos los tips y técnicas, el entorno siempre influye en el exponente. No siempre depende de nosotros, pero los ambientes amigables con espíritu horizontal, donde no existen jerarquías ni evaluadores, siempre ayudan. Por eso en nuestras oficinas animamos a cada uno de los integrantes de nuestro equipo a probar, a la posibilidad de equivocarse en un ambiente relajado, donde siempre del error se aprende y se obtiene algo positivo. Al menos en FDV, creemos que es así.

 

Por el editor del blog

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